martes, 12 de marzo de 2013

Anécdotas...



Como en la vida cotidiana siempre hay anécdotas buenas y no tan buenas…en el mundo de los masajes eróticos ya os podéis imaginar, es la misma historia, pero elevado al cuadrado.

En mi caso, no puedo decir que haya tenido anécdotas muy malas. Solo recuerdo una que fue para mí la peor y la que me hizo pensar seriamente en dejar de dar masajes….estuve unos días bastante mal emocionalmente.

Todo ocurrió en el primer centro donde trabaje. Estaba trabajando bien, sin problemas, contenta en general con los hombres que iban, los cuales solían ser bastante respetuosos.

Hasta que llego el fatídico día. Vino un cliente que ya había estado en otra ocasión con una compañera, la cual en ese momento no se presento porque se negó a volver a hacerle un masaje, debido que en la otra ocasión, este cliente ha intentado reiteradas veces meterle mano a mi compañera.

Cuando llego la hora de mi presentación, entre a la sala, le salude en ingles (creo que hablaba algo de español, como también creo que tenia tantos aires de grandeza que le gustaba poner a prueba a las mujeres y reírse de ellas) le dije como me llamaba, le salude dándole dos besos y agachándome a su altura porque el señorito con aires de rey ni siquiera se levanto.

La encargada llego a nuestra salita y me dijo que yo era la elegida. ¡Bien! Te ilusionas porque es trabajo, claro, aunque también  es verdad que iba un poco nerviosa por lo que mi compañera nos había contado.

Entro a la habitación, chapurreo un poco en ingles (no es mi fuerte) y comienza el masaje, el mismo que ya había elegido la vez anterior, así es que sabe de sobra como es, es decir, conoce las limitaciones del masaje. Esto me deja mas tranquila, porque se supone que conoce lo que se puede hacer y lo que NO se puede hacer.

Se que a este cliente le gusta un masaje fuerte, por lo que puedo asegurar que me dejo las manos y los dedos, utilizo toda la fuerza que puedo. Pero parece ser que es en vano, el tío sigue diciendo que es flojo, que quiere más presión.

Comienzo a ponerme nerviosa, así que giro la cabeza para verle por el espejo y veo que no para de resoplar y negar con la cabeza. Yo no lo entendía, estaba poniendo todo mi empeño y me estaba esforzando por darle el masaje tal cual me lo había pedido.

De repente, mientras yo seguía en mi confusión, se gira, con la intención de que comience el masaje por la parte delantera, y eso me despisto aun más, ya que solo llevábamos quince minutos de masaje.

Me crea una gran impotencia, ya que intento comentarle que los pasos del masaje los marco yo, y los tiempos están establecidos por el centro. Pero no sabía como hacerlo en ingles.

A pesar de todo, intento tranquilizarme y accedo a su petición indirecta. Comienzo el masaje por delante, pero le sigo notando inquieto.

Cuando subo hacia la parte del pecho empieza a tocarme y a intentar tocar por donde no se debe, a lo que le digo que NO, pero parece ser que no lo entiende y sigue intentándolo.

Yo cambio de posición y me paso al otro lado, me bajo, tratando de que no me tocara. Sentía miedo, mi mecanismo de defensa me hacia alejarme de el, de forma inconsciente.

Cuando nota que me alejo un poco de su pecho y brazos, me dice que me acerque un momento y le de un beso en la mejilla, a lo que me niego rotundamente.

Me mira con cara de odio, me asusto aun mas, me coge súper fuerte y me tumba encima de el, sin dejar que me moviera y frotándose contra mi bruscamente. Yo ya no sabía que hacer, las palabras no le surgieron efecto anteriormente, y ahora mi fuerza tampoco bastaba para parar aquello. Mi cabeza no dejaba de enviar órdenes a mi cuerpo para librarme de esos brazos, pero no podía, al igual que mis gritos, los cuales se perdían en el fondo de la música, ahogados en la nada. El estaba encerrado en su mundo, parecía que no me escuchaba, note como estaba extrapolado de la realidad que le rodeaba, solo buscaba el clímax de su placer, era su única meta. Lo demás, le era indiferente. Hasta que lo consigue, consigue su orgasmo forzado, quizás impulsado por su sensación de dominio hacia mí.

Aquellos fueron segundos que se me hicieron horas. Invadida por una sensación de pánico que recorría cada extremidad de mi cuerpo.

Salí corriendo de la habitación y se lo conté a la encargada, tenía un ataque de nervios, de pánico y sobre todo de asco. Ese tío trata a todas las mujeres como mercancía, las humilla, se ríe de ellas. Después de aquello me plantee el dejar el trabajo, y estuve unos días desanimada y sin hacer masajes.

La encargada hablo con el, pidiéndole que no volviera, a lo que el cliente lo negó todo e incluso comento, de forma enfadada, que el masaje no había sido de su agrado, que no estaba contento con el servicio. Incluso se tomo la total libertad de decir que el masaje dado por mi compañera en la ocasión anterior había sido mucho mejor, (típica excusa).

No me ha vuelto a pasar nada así, ni parecido. Si bien es verdad que por mucho que expliques tu forma de dar los masajes, hay muchos hombres que luego intentan que haya algo más o se les va la manita… Pero amable y cariñosamente se lo dices y ya esta.

Pero no todo es malo en este mundo, pasa en todos lados, también hay buenos momentos, los cuales, afortunadamente, son más que los malos.

Por ejemplo, como me ocurre en muchas ocasiones, cuando recibo un mensaje del cliente al poco tiempo de salir del masaje. Un mensaje lleno de palabras realmente agradables y maravillosas, de personas que se han ido encantadas y lo expresan. Esas cosas me llenan de alegría, a todos nos gusta que nos feliciten por nuestro trabajo, a todos nos gusta recibir palabras de agradecimiento. Así que también aprovecho este párrafo para agradecer a todos esos clientes que me escriben, a la larga, son una de las cosas que me hacen continuar con mi trabajo, que me motivan día a día.

Y ya antes de terminar, que me estoy explayando demasiado, quería comentar una anécdota en particular, la cual me hizo mucha gracia. El humor no debe de faltar nunca, me agrada que exista ese ambiente con el cliente, me gusta crear un entorno de alegría, tranquilidad y personal.

Una vez un cliente me comenta:

- ufff... parece que me la esta chupando un marciano”

Yo, al oír eso, mientras le hacia el masaje genital, me da en pensar: “ ¿eso será bueno o malo?”  Y como no puedo quedarme callada, le digo al ver que tenía los ojos cerrados:

- El masaje en todo momento esta siendo manual…

A lo que me corta y me comenta:

- Ya, ya lo se, pero tienes una suavidad y sensibilidad que no parecen las manos, es increíble.

Y ahí ya vuelvo a respirar porque se que le esta gustando, aunque me haya llamado marciano!!!

Un abrazo a todos

3 comentarios:

  1. Hola Lucia, me han gustado mucho tus relatos, los he leido todos y como alguien ha comentado, escribes muy bien, ameno e interesante; sobre todo referente a como debe darse un masaje, es verdad que los hombres, la mayoria, gustamos mas de lo erotico que de lo terapeutico, por eso te digo que me agrada que te tomes tu trabajo con tanta seriedad y profesionalidad, coincido contigo en que muchos sitios anuncian mucho y ofrecen poco, mientras otros confunden relajacion con prostitucion; ahora no niego que a todos nos gustaria recibir un trato personalizado y que muchas veces no lo vemos; sin embargo al leer tus notas puedo percibir que tu si tienes ese don de hacer lo que realmente te gusta y para lo que te has preparado. Me gustaria poder comprobarlo personalmente. aunque Leganes me pilla poco lejos, pero hare algun esfuerzo para conocerte y disfrutar de tus masajes, me gustaria tambien seguir hablando contigo por este tu blog, si me lo permites. un saludo Carlos.

    ResponderEliminar
  2. Hola.

    Antes que nada agradecerte que hayas escrito en el blog, ya que es una de las cosas que motivan a una en el día a día.

    La verdad que en este mundo, la línea que separa lo erótico de la prostitución es muy difusa. Por ello podemos encontrar de todo, pero bueno, cada uno termina encontrando lo que busca.

    Desde hace tiempo he descubierto esta diferente forma de placer, la cual me ha cautivado tanto, que tome la iniciativa de profundizar más en ella. Hasta que al fina lo he convertido en mi profesión.

    Aun así, la mejor forma de conocerlo, es experimentándolo, así pues, cuando puedas, o cuando te apetezca, ya sabes por que zona estoy.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Me ha encantado como lo has narrado y explicado, un masaje así es para el gusto de los sentidos y para poder sentir esas pequeñas cosas que nos transmiten, me alegro de que te hayan gustado

    ResponderEliminar

Fotos nuevas. Soplos de aire.

La de tiempo que hacía que no ponía fotos nuevas, verdad? Os dejo unas de ayer. Pero antes quiero aclarar algo.... Me tomo respiros de vez...