viernes, 22 de febrero de 2013

Comenzando por el principio...



Supongo que hay momentos que marcan las etapas que vamos viviendo a lo largo de nuestras vidas. Yo no seria capaz de decir cuando ni como ocurrió todo. Ni mucho menos como ocurrirían las cosas posteriormente. Básicamente, no estaba muy segura de lo que se me avecinaba.

Así pues, sin ya mas preámbulos, voy a contar como fue dándose todo, para que cada uno saque sus conclusiones, para que cada seguidor tome su opinión de lo que es iniciarse en este mundillo tan desconocido en la vida cotidiana de las personas.

Llevaba años dedicándome al sector de la estética y terapias naturales. La verdad que siempre ha ido bien, nunca ha faltado trabajo. Hasta que llego esta crisis, supongo que la misma que ha afectado a muchos, me ha perjudicado también a mí.

Después de unos estresantes meses de búsqueda de trabajo, llegue a la conclusión de que debía hacer un cambio radical, que ya nada volvería  a ser como antes.

Es entonces cuando una amiga me hablo sobre un centro nuevo de masajes eróticos, en el cual necesitaban personal.

Al principio me escandalice un poco ¿Como iba yo a hacer esos masajes? Después de dedicar toda mi vida a los masajes y terapias naturales. Hasta había llevado mi propio centro.

Por curiosidad me puse a mirar en Internet todo este mundillo y me di cuenta de todo lo que se movía este negocio, de la cantidad de chicas que se dedicaba a ello y de todos los centros que existían.

Así es que sin más, movida quizás por la curiosidad, me levanto al día siguiente y decido llamar al centro para concertar una entrevista.

Me dan cita para el día siguiente. Así pues, echa un manojo de nervios y con dudas de si presentarme o no, llegue a la calle en la que se encontraba el centro.

Había llegado un rato antes por lo que me obligo a entrar a la cafetería que estaba justo enfrente para tomarme una tila y tranquilizarme.

Entre sorbo y sorbo de aquella infusión, pensaba en la locura que estaba haciendo, a la vez que se me pasaba por la cabeza la idea de que no seria seleccionada, pues desde el primer momento me imaginaba que allí dentro solo habría modelos guapísimas.

Al poco rato estaba de pie enfrente de la puerta, llamo sin pensar en nada. Dejándome llevar en todo momento, como si mi cuerpo fuera solo, sin hacer caso a la cabeza, como iría a una entrevista de tantas que había tenido en el sector de la estética.


 Me abre una chica con escotazo y bastante guapa, confirmando mis pensamientos de que allí no pintaba nada. Al final resulto que esta chica es la pareja del dueño del centro, la cual no hace masajes, solo realiza las funciones propias de encargada y recepcionista.
Me pregunta si tengo experiencia en estos tipos de masajes, a lo que le respondo que he dados miles de masajes, pero quizás no como los que se dan en este centro

Una vez dentro, me comenta que le gustaba y que era lo que estaba buscando, una cara fresca, aniñada, dulce pero con carácter.

Me enseña las instalaciones, y yo me quede prendada de ese lugar que respiraba paz y armonía en cada rincón. Pero yo seguía con la misma pregunta en la cabeza. ¿Como serian las chicas físicamente? ¿Como eran las chicas de este mundillo?

Una vez de vuelta en casa, me esperaba una tarde que jamás habría imaginado. Aquel sitio me atraía, tenia algo que me llamaba. No sabia el que, pero no quería dejarlo pasar, quería ir a por ello, quizás era el gusanillo de lo nuevo. Aun así, mi cabeza estaba llena de dudas y contradicciones, decidiendo dejarme llevar.

Al día siguiente comenzó mi formación, la cual duro tan solo dos días, pues ya tenia la base de los masajes y para mi es bastante fácil.

Después de esos dos días empecé a dar masajes. Lo que menos me gustaba de todo era el tema de la presentación con los clientes, tenia la sensación de ser mercancía, me sentía rara, sucia…Pero supongo que forma parte de todo esto, y al final te acostumbras.

Las chicas...majísimas, con las que a día de hoy sigo manteniendo contacto. Éramos todas chicas nuevas en este mundo y no había ni roces ni competencia entre nosotras.

Así es que, podría decir que mi primera experiencia con este mundo fue buena, supongo que eso depende de cada  uno. Quizás tenía una idealización bastante errónea de lo que es este trabajo, y al ver que no es como se ve de fuera, más bien, es como un trabajo como otro cualquiera.

Al final, he disfrutado con mis compañeras, he tenido experiencias diferentes… Y mas cosas que no me han disgustado, quizás por eso aun sigo haciendo esto, es algo que no tiene nada que ver con lo que parece…

Ya vendrán las anécdotas!

Un abrazo!



1 comentario:

  1. Madre mia si eres la de la foto, más bien tendrian que ser las otras chicas las que se preocuparan. Eres preciosa.
    Jose C M

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